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Familias hondureñas necesitan 20,000 lempiras al mes solo para alimentos básicos

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El aumento de combustibles agrava la presión financiera sobre los hogares.


San Pedro Sula – El economista José Mario Sauceda señaló este lunes que una familia de cuatro personas necesita aproximadamente 20,000 lempiras mensuales para cubrir únicamente los alimentos básicos. Esta cifra se produce en un contexto donde el aumento de los combustibles continúa presionando los costos de producción y el presupuesto de los hogares hondureños.

Sauceda explicó que el incremento en los combustibles repercute directamente en los precios de la canasta básica debido al aumento de los costos de producción. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) citados por el economista, cada persona requiere en promedio 5,000 lempiras mensuales solo para su alimentación.

“Es decir, que una familia conformada por cuatro personas va a necesitar aproximadamente 20,000 lempiras al mes para comprar únicamente alimentos básicos”, subrayó. Además, el economista indicó que la canasta básica familiar también incluye gastos de energía eléctrica, movilización, productos de limpieza, mantenimiento del hogar y vivienda, lo que implica una presión adicional sobre las finanzas familiares.

Sauceda resaltó que el aumento constante de los costos dificulta que los hogares lleguen a fin de mes y cubran sus necesidades básicas. Esta situación también ha llevado a un cambio en los patrones de consumo, ya que las familias deben destinar una mayor proporción de sus ingresos para absorber el encarecimiento de productos y servicios.

“Lo que yo antes destinaba para poder alimentarme, para poder tener en óptimas condiciones mi hogar, lo tengo que destinar en estas ocasiones para poder absorber el costo de los combustibles”, ejemplificó el economista. Finalmente, Sauceda indicó que el gasto mensual en combustible de los vehículos ha pasado de entre 1,200 y 1,500 lempiras a inicios de 2026 a entre 1,800 y casi 2,000 lempiras actualmente, lo que representa unos 600 lempiras adicionales que los hogares deben destinar a movilización, reduciendo los recursos disponibles para alimentación y otras actividades.