En 2025, la economía mundial mostró signos de estabilidad después de varios años de desafíos globales. Según estimaciones recientes, Estados Unidos se mantuvo a la cabeza del ranking mundial de Producto Interno Bruto (PIB) nominal, con un total aproximado de 30,6 billones de dólares, consolidando su papel como la principal potencia económica global.
China ocupa el segundo lugar, con un PIB cercano a los 19,4 billones de dólares, seguida por Alemania, que alcanza los 5 billones, y Japón, con más de 4,2 billones de dólares. India, con 4,1 billones, se mantiene como la quinta economía más grande del mundo, reflejando un crecimiento sostenido en su industria y sector tecnológico.
El ranking de las veinte primeras economías lo completan, en orden descendente: Reino Unido, Francia, Italia, Rusia, Canadá, Brasil, España, México, Corea del Sur, Australia, Turquía, Indonesia, Países Bajos, Arabia Saudita, Polonia, Suiza, Taiwán y Bélgica. Estos países representan más de la mitad de la producción económica mundial y reflejan la concentración del poder económico en América del Norte, Europa y Asia.
En el caso de América Latina, Brasil y México lideran la región con un PIB de 2,2 y 1,86 billones de dólares respectivamente, destacando por su capacidad de producción y exportación. Otros países de la región continúan mostrando crecimientos moderados, con Honduras manteniendo un ritmo estable en su economía. El PIB de Honduras para 2025 se estima en aproximadamente 29,2 mil millones de dólares, lo que evidencia un avance sostenido en sectores clave como la agricultura, manufactura y servicios, aunque todavía enfrenta retos relacionados con infraestructura y seguridad.
Los analistas destacan que, a pesar de las tensiones geopolíticas y los retos económicos globales, la economía mundial sigue creciendo, con Estados Unidos y China marcando el paso y países medianos, como Honduras, consolidando su posición mediante la diversificación de su producción y la atracción de inversión extranjera.
El panorama económico de 2025 reafirma la importancia de mantener políticas fiscales estables y de promover sectores estratégicos, mientras las economías emergentes buscan mayor participación en el comercio internacional.



