El Vaticano- La primera salida de humo de la chimenea de la Capilla Sixtina llegó dos horas más tarde de lo previsto y generó mucha expectación.
En la plaza de San Pedro, donde todas las miradas, aunque sean de soslayo, están puestas en la diminuta chimenea que se abre paso en el tejado de la Sixtina, las expectativas de una fumata blanca se miden como las posibilidades de lluvia.
È possibile, ma non accadrà» («Es posible pero no ocurrirá») nos dice Franca, una sexagenaria tan experta en cónclaves (es el sexto para ella) como en el impredecible tiempo romano. Mucho más cuando el tiempo pasa, y la fumata se retrasa hasta tal punto de llevar a la exasperación de los más de 30.000 fieles que se han congregado en la plaza de San Pedro.

