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El presupuesto de Salud tiene dueño: el 80 % se va en salarios y al hospital le toca hacer milagros!

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El analista Germán Leitzelar hijo cuestionó la distribución del presupuesto destinado a la salud pública en Honduras y advirtió que la falta de planificación técnica y una inversión hospitalaria insuficiente dificultan el funcionamiento eficiente del sistema sanitario.

Según el analista, el 80 % de los recursos se destina al pago de salarios, mientras que apenas el 20 % queda para inversión hospitalaria. Aclaró que pagar los salarios del personal es necesario y correcto, pero consideró preocupante que la mayor parte del presupuesto se concentre en este rubro, dejando recursos limitados para fortalecer la infraestructura y los servicios de salud.

Leitzelar sostuvo que, bajo principios de administración, una institución que destina más del 60 % de sus recursos al pago de salarios enfrenta dificultades para funcionar adecuadamente. Además, señaló que esta situación no se limita al sector sanitario, sino que también se presenta, según su análisis, en áreas como educación y seguridad.

El analista atribuyó parte del problema a la falta de estudios técnicos y de personal especializado en la elaboración y ejecución de los presupuestos. A su criterio, aumentar las asignaciones económicas no garantiza mejores resultados si no existe una planificación que determine cuánto dinero se necesita, en qué debe invertirse y cómo se utilizará.

También cuestionó la práctica de acelerar el gasto al final del año fiscal para utilizar los fondos que todavía están disponibles, en lugar de administrarlos conforme a las necesidades prioritarias de la población.

“Un presupuesto no funciona porque sea voluminoso y porque sea multimillonario”, expresó Leitzelar, al insistir en que los recursos públicos deben administrarse con planificación, criterios técnicos y objetivos claros.

Finalmente, advirtió que, sin una estructura administrativa capaz de ejecutar adecuadamente los fondos, el dinero aprobado puede terminar utilizándose de manera ineficiente, en perjuicio de servicios esenciales como la atención hospitalaria.

El planteamiento vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre cómo se distribuyen y ejecutan los recursos públicos en Honduras, y si el presupuesto destinado a salud está respondiendo de manera efectiva a las necesidades de los pacientes y de los hospitales del país.