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¡El pitbull parecía ser el culpable… hasta que llegó la autopsia!

El caso de Allison Argueta, ocurrido en Honduras en 2022, vuelve a cobrar relevancia tras el reciente caso de Zeus, un perro de raza pitbull señalado inicialmente por la muerte de su dueño.

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En el caso de Allison, las primeras versiones apuntaban a que la joven había perdido la vida tras un supuesto ataque de un pitbull. Sin embargo, los resultados de la autopsia dieron un giro inesperado a la investigación.

Los especialistas encontraron lesiones en sus partes íntimas que no eran recientes, por lo que durante el procedimiento forense se tomaron muestras para determinar si Allison había sido víctima de una agresión sexual.

La información forense estableció que su muerte no habría sido provocada por el ataque del perro y se encontraron indicios compatibles con un homicidio, además de una posible agresión sexual previa.

 

De esta manera, lo que inicialmente parecía ser la consecuencia de un ataque de animal terminó convirtiéndose en una investigación criminal, en la que las autoridades tuvieron que analizar otras circunstancias alrededor de la muerte de Allison.

El caso volvió a ponerse sobre la mesa tras lo ocurrido con Zeus, el pitbull que habría atacado mortalmente a su dueño, Alex Alfonzo Maldonado Bonilla, de 75 años, en el sector de El Hato de Enmedio, en Tegucigalpa.

De acuerdo con los reportes sobre este último caso, Maldonado Bonilla habría muerto tras sufrir graves mordeduras del animal, que presuntamente le habría arrancado el pie desde el tobillo hacia abajo.

Sin embargo, las autoridades deberán establecer mediante la autopsia médico-legal cuál fue la causa exacta de la muerte y determinar si las lesiones provocadas por el perro fueron las responsables del fallecimiento.

Además, en la escena fue localizado un machete, elemento que también deberá ser analizado por los investigadores para establecer qué ocurrió antes de la muerte del hombre.

Dos casos diferentes, ocurridos en circunstancias distintas, pero con un punto en común: un perro señalado inicialmente como responsable y una investigación forense que resulta clave para determinar qué ocurrió realmente.

En el caso de Allison Argueta, precisamente la autopsia fue determinante para cambiar por completo el rumbo de la investigación.