El papa León XIV expresó su cercanía a los pueblos del sur y sudeste asiático, afectados por lluvias torrenciales y deslizamientos de tierra que han dejado al menos 1.400 muertos y cientos de desaparecidos. Desde la ventana del Palacio Apostólico, tras el rezo del ángelus dominical, pidió a la comunidad internacional gestos concretos de apoyo y solidaridad hacia las víctimas y las familias que han perdido a sus seres queridos.
Las inundaciones recientes en Indonesia, Sri Lanka y Tailandia han desplazado a miles de personas y devastado amplias zonas, dejando hogares destruidos y generando escasez de alimentos y suministros básicos. Ante la magnitud del desastre, León XIV instó a la acción coordinada y a la asistencia inmediata, recordando que cada gesto de ayuda puede marcar la diferencia para quienes luchan por sobrevivir.
Organizaciones internacionales, como la Cruz Roja y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, han comenzado a organizar esfuerzos de atención y reconstrucción, mientras los gobiernos locales trabajan para llegar a las comunidades más afectadas. El llamado del papa subraya la urgencia de un esfuerzo global y solidario, en un contexto donde la devastación natural ha puesto a prueba la resiliencia de millones de personas. La voz del Vaticano busca movilizar conciencia y recursos en medio de la tragedia que azota la región.

