Las calles de Diriamba, en el Pacífico de Nicaragua, se llenaron de música, color y tradición con la celebración de las fiestas patronales en honor a San Sebastián, donde destaca el emblemático baile del Toro Huaco. Kenneth Alejandro Guzmán, participante desde hace 11 años, relató que comenzó su promesa en 2015 para pedir por la salud de su madre y que, tras superar los siete años inicialmente pactados, continúa bailando con fe y agradecimiento.
Las festividades comenzaron con una misa y la tradicional “bajada” de la imagen de San Sebastián, acompañada de danzas que evocan la época colonial, entre ellas el Toro Huaco y El Güegüense, este último declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Los bailarines lucen máscaras que simulan conquistadores o animales, trajes satinados de vivos colores, sombreros con plumas de pavo real y chischiles que marcan el ritmo de los pasos.
El Güegüense combina melodías de pito, tambor y violín, narrando con ingenio y picardía la resistencia indígena durante la colonia. Ricardo Centeno, bailarín desde hace una década, destacó que participar en estas fiestas es una manera de mantener viva la cultura milenaria y de pedir salud y protección a San Sebastián.
El Tope de Santos, principal evento de las celebraciones, reunirá a miles de personas en un recorrido de imágenes entre Diriamba, Jinotepe y San Marcos. Las festividades, con más de 300 años de historia, incluyen corridas de toros, procesiones, misas y bailes tradicionales, y culminarán el 29 de enero, en un ambiente de alegría, fe y tradición que mantiene viva la herencia cultural del Pacífico nicaragüense.

