Hace cuatro años, la alianza entre LIBRE y Salvador Nasralla catapultó a Xiomara Castro a la presidencia, marcando un triunfo histórico que parecía consolidar al partido de izquierda en todo el país. Sin embargo, las elecciones de 2025 dieron un giro inesperado: los resultados preliminares muestran que el mapa político se tiñe de azul. De los 18 departamentos, 11 quedaron en manos del Partido Nacional, 7 para el Partido Liberal y ninguno para LIBRE.
Este vuelco refleja no solo un descontento con la gestión pasada, sino también la fuerza de la oposición para capitalizar errores y divisiones internas. La izquierda, que en 2021 parecía invencible, hoy enfrenta un escenario complicado donde su presencia territorial se reduce drásticamente. Los analistas advierten que esta derrota parcial podría redefinir la estrategia política de LIBRE y obligar a Castro y a su equipo a replantear su relación con el electorado y con las estructuras del poder local.
Mientras tanto, los azules celebran su regreso al control de la mayoría de departamentos, consolidando una ventaja territorial que podría influir en futuras decisiones legislativas y administrativas. La combinación de votos urbanos y rurales, junto con alianzas estratégicas, ha permitido al Partido Nacional recuperar terreno y dejar a la izquierda con un desafío monumental: reconstruir su influencia en un país que apenas cuatro años atrás los había colocado en la cima del poder.
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