Durante la operación que culminó con la captura de Nicolás Maduro, Estados Unidos desactivó prácticamente todos los transpondedores de seguimiento de vuelo, según confirmaron fuentes militares. Esta medida permitió que la misión se desarrollara de manera completamente sigilosa, evitando que los movimientos de los aviones fueran detectados por radares o sistemas de monitoreo internacionales.
El alto nivel de secreto y control del espacio aéreo fue clave para garantizar el éxito de la operación y mantener la sorpresa táctica sobre las fuerzas venezolanas.



