Las autoridades migratorias de Estados Unidos mantienen detenidas a unas 73.000 personas, la cifra más alta en la historia, según datos filtrados. Esta cantidad representa un aumento del 84 % respecto al mismo período del año pasado, antes de que el presidente Donald Trump asumiera el poder y pusiera en marcha sus políticas más estrictas contra la inmigración.
Menos de la mitad de los detenidos (47 %) tienen antecedentes criminales en el país. La Administración republicana ha señalado que su objetivo es ampliar la capacidad de detención, aumentando el número de centros o expandiendo los existentes, con la meta de mantener a un promedio de 100.000 personas bajo custodia cada día.
El año pasado, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) recibió una financiación récord de casi 191.000 millones de dólares, destinada principalmente a seguridad fronteriza, control migratorio y construcción de nuevas instalaciones de detención.
Sin embargo, las condiciones en los centros de detención han sido criticadas por organizaciones de derechos humanos, incluyendo ACLU y Amnistía Internacional, que denunciaron hacinamiento y abusos físicos y psicológicos. 2025 fue además el año más mortífero en al menos dos décadas para personas bajo custodia de ICE, con más de 30 fallecidos, y en los primeros diez días de 2026 ya se registraron al menos cuatro muertes en estas instalaciones, incluyendo un centro en la base militar de Fort Bliss, Texas.

