Seis fiscales de la Fiscalía federal de Mineápolis presentaron su renuncia tras recibir presiones del Departamento de Justicia en relación con el caso de Renee Good, la mujer que fue tiroteada y muerta la semana pasada por un agente del Servicio de Inmigración (ICE). Entre ellos se encuentra el fiscal adjunto Joseph Thompson, número dos de la oficina, quien objetó la decisión de la Justicia de investigar penalmente a la viuda de Good, Becca, en lugar de abrir un proceso por posibles violaciones de derechos civiles cometidas por el agente.
Los fiscales criticaron además la negativa de la Justicia a cooperar con una agencia estatal especializada en tiroteos policiales y rechazaron la apertura de investigaciones centradas en los vínculos de la víctima y su esposa con grupos de activistas que protestaban contra las redadas migratorias.
Joseph Thompson lideraba también una investigación por fraude en ayudas escolares iniciada en 2022, utilizada por la administración Trump para justificar redadas migratorias y el envío de agentes federales, la mayoría dirigidas a personas de origen somalí. La dimisión de los fiscales ha sido calificada por el jefe de Policía de Mineápolis, Brian O’Hara, como un “golpe” a los esfuerzos contra el fraude en el estado.
El gobernador de Minnesota, Tim Walz, calificó la salida de Thompson como una “pérdida” y aseguró que refleja la influencia de Trump en la sustitución de profesionales no partidistas por “aduladores”. Además de Thompson, renunciaron los fiscales Harry Jacobs, Melinda Williams, Thomas Calhoun-Lopez, Ruth Schneider y Tom Hollenhurst.

