La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, lanzó un mensaje cargado de desafío al asegurar que, si en algún momento le corresponde viajar a Washington, lo hará “de pie y caminando”, pero nunca “arrastrada”, en medio de la tensión que atraviesa el país tras la captura en Caracas del mandatario Nicolás Maduro por tropas estadounidenses.
Rodríguez rechazó cualquier insinuación de temor personal y afirmó que la amenaza es contra toda Venezuela. Sostuvo que, de llegar ese momento, acudirá representando la soberanía nacional y portando la bandera tricolor, en un gesto que calificó como de dignidad frente a las presiones externas.
En su discurso, también responsabilizó a Estados Unidos de obstaculizar la venta del petróleo venezolano en el mercado internacional, señalando un supuesto bloqueo naval previo a la captura de Maduro, con despliegues militares en aguas del Caribe. Aseguró que estas acciones forman parte de una estrategia para asfixiar económicamente al país, aunque insistió en que existe un plan para avanzar pese a las restricciones.
La funcionaria recordó que se dio la orden de confiscar buques petroleros sancionados que entraran o salieran de Venezuela, medida que, según su versión, antecedió a una ofensiva militar en Caracas y otras regiones, que culminó con la detención de Maduro y de su esposa, Cilia Flores. Para Rodríguez, estos hechos marcaron de manera profunda la relación bilateral.
“Hay una mancha en nuestras relaciones cuando cruzaron la línea roja, atacaron, agredieron, mataron, invadieron y secuestraron al presidente y a la primera dama”, expresó, calificando lo ocurrido como una herida difícil de borrar entre ambos países.
Pese al tono confrontativo, Rodríguez manifestó disposición a impulsar una agenda de cooperación con Estados Unidos. Indicó que ha habido contactos directos para abordar asuntos pendientes y explorar un posible restablecimiento de relaciones diplomáticas, rotas desde hace varios años, bajo el argumento oficial de preservar la paz y garantizar la seguridad de Maduro y Flores, actualmente detenidos en Nueva York.

