Delcy Rodríguez juró como presidenta encargada de Venezuela, convirtiéndose en la primera mujer en la historia del país en encabezar el Ejecutivo, apenas días después de la captura del mandatario Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por fuerzas estadounidenses durante ataques en Caracas y tres estados aledaños.
Juramentada por su hermano, Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento, la funcionaria prometió no descansar “ni un minuto para garantizar la paz” y denunció que Maduro y Flores son “rehenes” en Estados Unidos tras una agresión que calificó de ilegítima. Rodríguez aseguró que trabajará para colocar a Venezuela en el “destino y pedestal de honor histórico que le corresponde como nación libre, soberana e independiente” y para garantizar estabilidad política y seguridad social.
La vicepresidenta fue convocada por el Tribunal Supremo para asumir la presidencia interina y ya presidió su primer consejo de ministros, además de designar una comisión, presidida por su hermano e integrada por familiares de Maduro, para gestionar la liberación de los detenidos en Estados Unidos. También anunció una propuesta a Washington para desarrollar una “agenda de cooperación” conjunta.
En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, exigió a Rodríguez “acceso total” a los recursos y la administración del país, advirtiendo que si no actúa según sus expectativas podría enfrentar un destino “peor” que el de Maduro.
Mientras tanto, Maduro y Flores enfrentan en Nueva York su primera comparecencia ante un tribunal federal, donde se declararon no culpables de cargos que incluyen conspiración de narcoterrorismo, importación de cocaína, posesión de armas y colaboración con organizaciones calificadas como terroristas por Washington.

