Tegucigalpa, Honduras – La crisis en el sistema de salud hondureño se hace cada vez más evidente. La sala de emergencias del Hospital Escuela, el principal centro asistencial del país, muestra un panorama desolador: pacientes tirados en el suelo, acostados en sillas de ruedas y sin acceso a camillas, evidenciando las graves carencias del sistema hospitalario.
En las imágenes difundidas recientemente, se observa a personas con fracturas y otras lesiones graves durmiendo en condiciones indignas. Entre ellas, un hombre con la pierna enyesada yace en el suelo apoyado en una silla de ruedas, mientras otros pacientes improvisan colchones con cobijas en rincones del hospital.
Este escenario es un reflejo del abandono del sistema de salud pública, que sigue sin recibir los recursos suficientes a pesar de las constantes promesas gubernamentales de mejorar la infraestructura y la atención médica. Mientras los políticos en el poder debaten sobre reformas y presupuestos, la realidad en los hospitales es otra: falta de insumos, personal sobrecargado y condiciones indignas para los enfermos.
Los hondureños continúan enfrentándose a un sistema colapsado, donde la salud pública parece ser una prioridad olvidada. La pregunta que muchos se hacen es: ¿hasta cuándo seguirá esta crisis sin una respuesta efectiva?
