El Gobierno chino acusó a Estados Unidos de «violar el derecho internacional» tras la confiscación de un segundo buque que transportaba petróleo venezolano, calificando la acción de «arbitraria» e ilegal. El portavoz de la Cancillería, Lin Jian, señaló que China se opone «sistemáticamente a las sanciones unilaterales ilegales» y a cualquier medida que, según su criterio, atente contra la soberanía y seguridad de otros países, subrayando que Venezuela tiene derecho a mantener relaciones comerciales independientes.
Las tensiones en el Caribe se intensifican con la reciente incautación del tanquero Centuries, acusado por Washington de formar parte de la llamada «flota fantasma» venezolana destinada a traficar petróleo y financiar al Gobierno de Nicolás Maduro. El buque Skipper ya había sido confiscado a principios de diciembre, y días después, el presidente estadounidense Donald Trump ordenó un bloqueo total a la entrada y salida de petroleros sancionados por su país.
Caracas rechazó ambos decomisos, calificándolos de «robo» y asegurando que tomará todas las medidas necesarias para defender sus intereses. China, en respaldo al Gobierno venezolano, advirtió que las acciones estadounidenses constituyen una «injerencia en los asuntos internos» de Venezuela y reiteró su llamado a respetar los derechos soberanos del país sudamericano. La comunidad internacional, según Pekín, comprende y apoya la posición de Venezuela frente a estas medidas coercitivas.

