Una masiva interrupción en los servicios de Cloudflare, proveedor esencial de infraestructura de internet, dejó sin acceso a miles de usuarios en todo el mundo. Plataformas como X, ChatGPT, Canva y numerosos servicios que dependen de su red se vieron afectados.
El incidente comenzó en horas de la mañana, cuando Cloudflare reportó una “degradación del servicio interno” que provocó errores 500, bloqueos en la API y fallas en su panel de control. La red de distribución de contenidos (CDN) y los sistemas de mitigación de ataques DDoS quedaron comprometidos, generando interrupciones generalizadas.
Un componente crítico de seguridad —el dominio challenges.cloudflare.com— agravó la situación. Normalmente, este sistema distingue entre tráfico humano legítimo y bots maliciosos mediante un mecanismo de desafío. Sin embargo, durante la caída global, comenzó a generar falsos positivos, bloqueando incluso a usuarios legítimos y multiplicando los problemas de acceso.
Los falsos positivos se dispararon en escenarios como:
- Uso de VPN o redes compartidas.
- Tráfico masivo desde redes corporativas o escolares.
- Configuraciones agresivas de navegadores con extensiones que bloquean scripts.
Mientras Cloudflare trabaja en una solución definitiva, los usuarios pueden mitigar el impacto verificando que JavaScript esté habilitado y desactivando temporalmente extensiones que bloqueen scripts o anuncios.
La caída reabre el debate sobre la dependencia global hacia proveedores únicos de infraestructura digital y los riesgos que implica concentrar tanto poder en un solo actor.

