El ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Diosdado Cabello, criticó duramente al presidente de Colombia, Gustavo Petro, por sus declaraciones sobre el incendio ocurrido en la fábrica de la empresa química Primazol en el estado Zulia. Cabello calificó los comentarios de Petro como “barbaridades” y aseguró que carecían de elementos de prueba.
El siniestro, registrado la noche del 24 de diciembre, había generado rumores sobre sus causas, incluyendo versiones de un posible ataque extranjero. Petro sugirió que la fábrica podría estar vinculada a actividades ilícitas y acusó indirectamente a Estados Unidos de estar detrás del incidente.
Cabello aseguró que las declaraciones del mandatario colombiano eran erróneas y adelantó que una eventual retractación sería motivo de mayor vergüenza. Por su parte, el dueño de la fábrica, Carlos Eduardo Siu, negó cualquier relación con narcóticos y defendió la reputación de su empresa, pidiendo que se detuvieran los ataques contra su nombre y el de su equipo.
El incidente se produce en un contexto de tensiones entre ambos países, marcado por acusaciones cruzadas y versiones contradictorias sobre lo ocurrido en la planta de Zulia.

