El Gobierno de Bolivia declaró este miércoles la «emergencia energética y social» ante la profunda crisis económica que atraviesa el país, caracterizada por una inflación acumulada de 20,40 % en 2025.
Mediante el Decreto Supremo 5517, el Ejecutivo autorizó de manera excepcional la libre importación y venta de combustibles, buscando garantizar el abastecimiento y atender la escasez de dólares y energía.
La norma establece que se adoptarán medidas extraordinarias para reactivar la producción, mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y asegurar la reconstrucción integral de la economía boliviana.

