Todos los cortes de pollo son buenos para la salud, pero la pechuga se destaca en muchos aspectos. Además de contener nutrientes que ayudan a reparar los tejidos, fortalecer la inmunidad y aumentar la energía, tiene menos grasas saturadas que los muslos, patas y alas, lo que la hace una opción ideal para cuidar la salud cardiovascular.
Proteínas de alta calidad
La pechuga de pollo es una de las mejores fuentes de proteínas por caloría. Una porción de 100 gramos de pechuga deshuesada y sin piel contiene alrededor de 160 calorías y 32 gramos de proteína, casi la mitad de la cantidad diaria recomendada para un adulto promedio. Las proteínas son esenciales para construir músculo, reparar células, producir anticuerpos y mantener las enzimas que regulan el funcionamiento del cuerpo.
Beneficios para el corazón
Contiene muy pocas grasas saturadas y aporta ácidos oleico y linoleico, beneficiosos para la salud cardiovascular. Sustituir carnes rojas procesadas por pollo puede ayudar a reducir riesgos asociados con enfermedades del corazón.
Rica en vitaminas B
La pechuga de pollo proporciona más de la mitad de la dosis diaria recomendada de vitamina B3 (niacina) y más del 70 % de vitamina B6, esenciales para la salud cerebral, la producción de neurotransmisores y la conversión de alimentos en energía.
Consejos de consumo y preparación
-
Elegir pollo ecológico puede ofrecer un perfil nutricional más favorable.
-
Cortes oscuros como muslos y piernas contienen más grasas, pero también más vitaminas y minerales como B12, hierro y zinc.
-
Cocinar al horno, asado, escalfado o freír con aire preserva los beneficios saludables.
Recetas recomendadas
-
Rollitos de lechuga con pollo al cilantro y menta
-
Pollo al ajo y limón con tomates cherry
-
Ensalada de pollo y apio con aderezo de wasabi y tahini
-
Pollo Mei Fun
-
Tayín de pollo entre semana
Estas recetas destacan la versatilidad de la pechuga de pollo, combinando sabor con beneficios nutricionales.
