Un nuevo hecho violento sacudió al municipio de Tocoa en las primeras horas de este jueves. Sergio Mejía Perdomo, de 30 años, fue asesinado a balazos en la colonia Naciones Unidas. Vecinos del sector alertaron a las autoridades tras escuchar múltiples detonaciones. Al llegar al lugar, la Policía encontró el cuerpo tendido en la calle con varias heridas de arma de fuego. En la escena del crimen quedaron esparcidos varios casquillos de bala, confirmando la brutalidad del ataque.
Hasta el momento, se desconocen los motivos del asesinato y la identidad de los responsables. Versiones preliminares indican que los atacantes habrían escapado inmediatamente después del hecho.
Este crimen se suma a una larga lista de hechos violentos que siguen marcando al municipio de Tocoa, uno de los más golpeados por la criminalidad en el departamento de Colón. Aunque en el último año se ha registrado una disminución en los homicidios, el nivel de violencia continúa siendo preocupante. En 2023, Tocoa cerró con más de 80 muertes violentas, mientras que en 2024 la cifra bajó a poco más de 35. No obstante, en los primeros meses de 2025 se mostró una tendencia sostenida de hechos sangrientos.
A estos números se suman operativos recientes en los que las autoridades han decomisado armas de fuego, drogas y otros indicios vinculados al crimen organizado. Además, se han producido detenciones de individuos señalados por tenencia ilegal de armas y actividades relacionadas con el microtráfico en diferentes barrios del municipio.
Las autoridades han prometido reforzar las medidas de seguridad, incluyendo el uso de tecnología como cámaras de videovigilancia en zonas estratégicas, así como mayor presencia policial en sectores conflictivos. Sin embargo, los habitantes de Tocoa siguen exigiendo respuestas más efectivas ante una violencia que, aunque ha disminuido en estadísticas, todavía se siente en las calles.
La violencia en Honduras no es un fenómeno nuevo, pero en departamentos como Colón, se ha convertido en parte del día a día. Asesinatos a plena luz del día, desapariciones, amenazas y enfrentamientos armados han dejado marcas imborrables en comunidades enteras. La muerte reciente de Sergio Mejía Perdomo, asesinado en la colonia Naciones Unidas de Tocoa, es solo una señal más de una crisis que sigue golpeando con fuerza.
Aunque las autoridades han reforzado operativos, realizado capturas y decomisado armas en distintos sectores, las cifras muestran que el problema va más allá de la presencia policial. Solo en Tocoa, en 10 meses de 2025 ya suman una preocupante cantidad de muertes violentas, en una región que históricamente ha enfrentado conflictos agrarios, presencia de estructuras criminales, narcotráfico y abandono estatal.
¿Qué está detrás de esta violencia?
La violencia que azota Colón no surge de la nada. Responde a un conjunto de factores estructurales que se han arrastrado durante décadas:
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Pobreza y desigualdad: Más del 70% de la población en el departamento vive en condiciones de pobreza. La falta de empleo digno, acceso a educación y servicios básicos empuja a muchos jóvenes hacia actividades ilícitas como medio de sobrevivencia.
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Territorios olvidados: Muchas comunidades, especialmente rurales, carecen de presencia estatal real. No hay suficientes centros de salud, escuelas o centros culturales. Lo que sí hay, muchas veces, es control territorial de grupos armados.
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Impunidad: Los crímenes, en su mayoría, quedan sin resolver. La justicia no alcanza para todos. La confianza en las instituciones es baja, y la percepción de que “nada cambia” aumenta el miedo y la resignación social.
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Criminalidad organizada: El narcotráfico y las bandas delictivas siguen operando con fuerza en zonas claves de Colón, utilizando a la población vulnerable como escudo o herramienta de sus actividades.
¿Y qué estamos haciendo?
En los últimos años, se han implementado acciones como la instalación de cámaras de vigilancia, presencia militar y operativos sorpresa. Sin embargo, muchos de estos esfuerzos han sido momentáneos o reactivos.
Lo que Honduras —y Colón especialmente— necesita es una estrategia integral, que ataque la raíz del problema:
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Educación de calidad y gratuita en todos los rincones del país, desde preescolar hasta la formación técnica y superior.
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Generación de empleo juvenil, con apoyo a emprendimientos, agricultura sostenible y capacitación.
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Inversión en salud mental y programas comunitarios, que permitan reconstruir el tejido social.
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Fortalecimiento de la justicia y el combate a la impunidad, con investigaciones reales, castigos ejemplares y transparencia institucional.
La violencia no es solo responsabilidad del gobierno. Como sociedad, tenemos el deber de no normalizarla. Cada muerte es una vida que pudo haberse salvado con oportunidades. Cada joven armado es, muchas veces, el reflejo de un sistema que le cerró las puertas.
Hablar, denunciar, organizarse, exigir. La violencia debe dejar de ser paisaje para convertirse en una prioridad nacional. En Colón, en Tocoa, en cada rincón de Honduras, urge recuperar el derecho a vivir sin miedo.

