Amber Luke, la australiana apodada “la mujer más tatuada del país” y una de las figuras más extremas del mundo del body art, ha dado un giro inesperado en su vida: comenzó el proceso para eliminar los tatuajes de su rostro. A sus 30 años, asegura que busca reencontrarse con su verdadera esencia y recuperar la imagen natural que dejó atrás hace más de una década.
“Cuando tenía 20 años, sentí la necesidad de esconder mi rostro. No reconocía mi propia belleza, me sentía perdida”, confesó. Ahora, con una visión más madura, dice estar lista para mostrarse tal cual es, sin las marcas que durante años definieron su identidad.
Con más de 130 tatuajes en todo el cuerpo, Amber planea eliminar al menos 30, principalmente los del rostro. El proceso, que se realizará con tecnología láser, será gratuito gracias a la clínica donde trabaja como embajadora, Xanadu Therapies, en Brisbane. El tratamiento será largo y podría extenderse hasta 2027.
“Hoy me siento más segura que nunca. No me arrepiento de los tatuajes que tengo, porque cada uno marcó una etapa de mi vida, pero ahora quiero verme natural, reconocerme otra vez”, expresó emocionada.
Durante años, Amber fue noticia por sus impactantes modificaciones corporales: tatuajes en los ojos, lengua bífida y expansiones. Ahora, el mundo la vuelve a mirar, pero esta vez por su decisión de desandar el camino que la convirtió en ícono del extremo. Para muchos, su historia representa una búsqueda profunda de identidad y aceptación.
