San Pedro Sula. Con profundo dolor y una mirada triste, Edith Acosta, originaria de Tela, llegó hasta la morgue de San Pedro Sula para reclamar los cuerpos de su hija Alba Rosa Acosta Torres, sus nietas Rosmery Nicolle Mejía Acosta y Karla Abigail Mejía Acosta (menor), así como de su yerno Carlos Eduin Mejía Ramos, víctimas del trágico accidente aéreo ocurrido el pasado lunes en Roatán.
La familia había viajado a la paradisíaca isla para disfrutar de un paseo, sin imaginar que su regreso a La Ceiba terminaría en tragedia.
Según Acosta, en la última conversación que sostuvo con sus familiares, estos le manifestaron su preocupación por las condiciones del avión.
«Ellos ya sospechaban irregularidades en la aeronave. Me dijeron que el avión ya estaba malo desde un inicio. Todos se golpearon y se quebraron», relató la madre.
Además, expresó su indignación ante lo que considera negligencia por parte de la aerolínea, asegurando que «no les importan las personas, solo el dinero».
En su declaración, Acosta hizo un llamado a la justicia divina, convencida de que los responsables enfrentarán las consecuencias de sus actos.
«Dios es justicia y me está fortaleciendo», afirmó, mientras exigía respuestas sobre las circunstancias del accidente que arrebató la vida de sus seres queridos.

