l 2-3 de Atenas tuvo premio doble. Además de los tres puntos, el Real Madrid tachó al AEK de una lista de víctimas: la de los equipos a los que nunca había ganado en Europa. El club griego dejó de ser una asignatura pendiente, y con su caída el catálogo de deudas blancas en la máxima competición se quedó reducido a dos nombres. Dos, y bien escogidos.
El primero es el Arsenal, el verdugo más doloroso de todos. El Madrid se ha cruzado en dos eliminatorias con los londinenses en la Champions y de ambas salió trasquilado. En 2006, un gol de Thierry Henry en el Bernabéu y un 0-0 en Highbury bastaron para eliminarlo en octavos. Casi veinte años después, en los cuartos de 2025, la herida fue aún más honda: un 3-0 en Londres dejó la eliminatoria sentenciada antes de la vuelta.

El segundo pendiente es el Lille, un rival de otra escala pero igual de indigesto. Solo se han visto una vez, en la fase liga de 2024, y el recuerdo es amargo: derrota por 1-0 en Francia, con penalti fallado por Mbappé incluido. Una sola cita, una sola derrota, y una espina que el Madrid arrastra desde entonces sin oportunidad de revancha.
La buena noticia para el madridismo es que una de esas dos deudas tiene ya posible fecha de vencimiento. El sorteo quiso que Arsenal y Real Madrid coincidieran en esta fase liga de la Champions, de modo que el conjunto de Mourinho visitará Londres el próximo 9 de diciembre con la ocasión de romper por fin su maleficio ante los gunners. Será en el feudo del verdugo, el mismo escenario del doloroso 3-0 de 2025, donde el Madrid podrá cambiar de una vez el signo de una historia que hasta ahora solo ha sabido escribir el rival.


