Entre mangos, manzanas, sandías y bananos, José Rafael Urbina ha construido una historia de trabajo que suma más de tres décadas en las calles de Tocoa, Colón, donde se ha ganado la confianza de clientes que llegan desde distintas aldeas para comprar sus frutas.
Urbina recordó que comenzó en este rubro cuando un vendedor procedente de La Ceiba le ofreció el puesto por apenas un lempira con cincuenta centavos. En aquel entonces se instalaba frente al Hotel Victoria, donde inició vendiendo mango tierno y poco a poco incorporó otras frutas a su negocio.
El comerciante asegura que los tiempos han cambiado y que los costos de compra son cada vez más elevados. Como ejemplo, recordó que hace años una caja de manzanas costaba apenas unos lempiras, mientras que actualmente algunas cajas de frutas importadas pueden alcanzar precios cercanos a los 1,700 lempiras, según explicó.
Actualmente vende tajadas de sandía a 15 lempiras, manzanas verdes a 25 lempiras y bolsas de banano a 30 lempiras. Los precios de otras frutas, como la licha, varían entre 30 y 50 lempiras, dependiendo de la presentación.
“Yo quisiera dar más barato, pero no puedo porque los precios son muy altos”, expresó Urbina, quien también señaló que el incremento de los costos de transporte y del combustible repercute en el precio final de los productos.
A pesar de las dificultades, el comerciante continúa atendiendo a su clientela. Afirma que compradores de diferentes comunidades, entre ellas La Brea y El Coco, lo conocen desde hace años y siguen llegando a su puesto.
Su negocio permanece frente a Carrion, cerca del Banco del País y del reconocido Hotel Victoria, en Tocoa.
Urbina calcula que vende entre 2,000 y 2,500 lempiras diarios, aunque asegura que de esa cantidad obtiene una ganancia aproximada de entre 300 y 400 lempiras.
Después de más de tres décadas de trabajo, su historia refleja el esfuerzo de los pequeños comerciantes que buscan salir adelante en medio del aumento de los costos y los cambios en los precios de los productos.


