Honduras mantiene una fuerte dependencia de Nicaragua para abastecerse de frijol procedente del extranjero. Durante 2025, las compras hondureñas de este grano sumaron aproximadamente 18 millones de dólares, de los cuales 17.7 millones correspondieron a productos provenientes del país vecino, según cifras citadas en una estrategia de desarrollo del sector agropecuario.
Estos datos representan cerca del 97 % de las importaciones de frijol hondureñas en términos de valor. Sin embargo, esta proporción corresponde únicamente a las compras externas y no significa que Nicaragua abastezca el 97 % del consumo total de frijol en Honduras, ya que la producción nacional también cubre una parte importante de la demanda.
La tendencia también se reflejó en 2024. De acuerdo con registros de WITS, plataforma de estadísticas comerciales del Banco Mundial, Honduras importó aproximadamente 23.34 millones de kilogramos de frijoles de la categoría arancelaria 071333, de los cuales alrededor de 22 millones procedieron de Nicaragua.
Producción nacional bajo presión
Honduras cuenta con importantes zonas productoras de frijol, entre ellas Olancho, El Paraíso y Francisco Morazán, departamentos que concentran cerca del 53 % del área sembrada, según información agropecuaria citada en el informe.
No obstante, las lluvias irregulares, los períodos de sequía y el incremento de los costos de producción representan desafíos para los agricultores, que deben mantener sus cosechas frente a condiciones climáticas variables.
Ante los riesgos de desabastecimiento y las presiones sobre los precios, el Gobierno autorizó en julio de 2026 la importación de 4,600 toneladas métricas de frijol rojo sin pagar aranceles, mediante el Acuerdo Ejecutivo 002-2026, con vigencia hasta el 31 de diciembre de ese año.
La medida permite adquirir el producto de cualquier procedencia y busca complementar la oferta nacional. Sin embargo, la autorización no significa que todo el volumen aprobado haya sido comprado o ingresado al país.
El precio también influye en el mercado
Las diferencias de precios entre el frijol nacional y el importado representan otro factor para comerciantes y consumidores. Un monitoreo realizado en julio de 2026 en el mercado Zonal Belén, en Tegucigalpa, reportó el frijol procedente de Nicaragua a 110 lempiras por medida, mientras que el producto hondureño de Oropolí, El Paraíso, se cotizaba entre 120 y 135 lempiras.
Esta diferencia puede influir en las decisiones de compra, aunque los precios varían según la calidad, la disponibilidad y las condiciones del mercado.
A los desafíos de producción se suman las pérdidas de reservas almacenadas por el Instituto Hondureño de Mercadeo Agrícola (IHMA). En mayo de 2026 se informó que más de 44,000 quintales de frijol adquiridos en 2023 e importados desde Nicaragua quedaron inservibles para el consumo humano, con pérdidas estimadas en más de 85 millones de lempiras.
El reto de fortalecer el abastecimiento nacional
La concentración de las compras externas en Nicaragua evidencia la importancia de fortalecer la producción hondureña, mejorar las condiciones de los agricultores y garantizar una adecuada conservación de las reservas alimentarias.
Las importaciones permiten complementar la oferta cuando la producción local resulta insuficiente o existe riesgo de aumentos de precios. Sin embargo, el desafío para Honduras consiste en elevar de manera sostenida su capacidad productiva y reducir las vulnerabilidades que pueden afectar el abastecimiento.
Mientras el país continúa recurriendo al mercado internacional para complementar su oferta, Nicaragua se mantiene como el principal proveedor extranjero de frijol para Honduras.



