De Toncontín a las nubes: arranca la apuesta para provocar más lluvia

Honduras inicia 20 vuelos con yoduro de plata, una apuesta de unos $600 mil que dependerá de encontrar las condiciones adecuadas en el cielo

53 views
6 mins read

Un avión despegará de Toncontín para iniciar la siembra de nubes, con una misión poco común: encontrar las formaciones correctas e intentar obtener más lluvia de la que producirían naturalmente.

Este 26 de septiembre de 2026, comienza en Honduras la fase operativa de la siembra de nubes.

Es una una tecnología que el país utilizará en medio del déficit de precipitaciones que golpea zonas agrícolas, ganaderas y fuentes de agua.

El primer vuelo está previsto entre las 3:00 y las 6:00 de la tarde desde el aeropuerto Toncontín, en Tegucigalpa.

Pero despegar no significa automáticamente que habrá intervención, la aeronave deberá encontrar primero nubes con humedad y condiciones atmosféricas apropiadas.

Solo entonces podrá comenzar la siembra de nubes mediante la dispersión de yoduro de plata.

Y allí está una de las claves para entender la apuesta hondureña: la tecnología no fabrica nubes ni puede ordenar que llueva donde el país quiera.

Siembra de nubes y el vuelo que dependerá del cielo

La ruta tampoco está completamente trazada antes del despegue y loos especialistas analizarán las condiciones meteorológicas para determinar hacia dónde debe dirigirse la aeronave y cuáles formaciones se intervendrán.

Una de las zonas contempladas para este primer despliegue es el área de influencia de la represa hidroeléctrica Francisco Morazán, conocida como El Cajón.

El objetivo es estimular las precipitaciones en sectores que puedan contribuir a recuperar reservas de agua.

También están bajo observación zonas del Corredor Seco, particularmente los alrededores de San Marcos de Colón, Choluteca, donde las lluvias están por debajo de lo esperado.

La operación, por tanto, puede cambiar de dirección dependiendo de lo que ocurra arriba.

Image

No se trata de crear lluvia desde cero

Aunque suele llamarse «bombardeo de nubes», el procedimiento funciona de manera distinta a la imagen de un avión capaz de fabricar tormentas.

La siembra de nubes necesita que la materia prima ya esté en el cielo y el procedimiento consiste en liberar yoduro de plata sobre determinadas formaciones nubosas.

El compuesto funciona como agente de nucleación y busca favorecer la formación de cristales de hielo y gotas.

Si las condiciones son apropiadas, el propósito es aumentar la cantidad de precipitación que esa nube podría producir.

«No se trata de estimular todas las nubes del país, sino de intervenir únicamente en zonas y condiciones determinadas», explicó anteriormente el secretario de Agricultura y Ganadería, Moisés Abraham Molina.

Eso significa que tener el avión listo, el compuesto disponible y los técnicos preparados no basta.

Sin una nube adecuada, no hay nada que sembrar.

Unos 20 vuelos y $600 mil

El vuelo desde Toncontín será apenas el comienzo de una operación que contempla alrededor de 20 vuelos durante los próximos dos o tres meses.

La inversión proyectada ronda los 600 mil dólares, aproximadamente 16 millones de lempiras, e incluye insumos, operación y la aeronave utilizada para las intervenciones.

La cobertura planteada alcanza hasta 2.3 millones de hectáreas, aunque esa cifra no significa que toda esa extensión recibirá precipitaciones provocadas por el programa.

Entre las áreas prioritarias están el Corredor Seco, cuencas vinculadas al abastecimiento del Distrito Central, sectores relacionados con El Cajón y el Alto Aguán.

También se busca favorecer áreas productivas dedicadas a granos básicos, caña de azúcar, melón y okra, además de pasturas utilizadas por la ganadería.

La operación estará en manos de la empresa mexicana Startup Renaissance, que utilizará un avión King Air adaptado para dispersar el material.

Image

La empresa reportó resultados importantes en experiencias anteriores, Alejandro Trueba, representante de Startup Renaissance, aseguró que el equipo acumula experiencia en 35 proyectos de estimulación de lluvias y señaló que observaron incrementos promedio cercanos al 60% en precipitaciones.

Para Honduras, la expectativa expresada por la empresa es conseguir un incremento de al menos 40% respecto de la precipitación esperada.

Pero ese porcentaje tiene una advertencia importante: las propias autoridades hondureñas aclararon que no existe garantía de que la intervención produzca determinado volumen de lluvia, debido a la variabilidad de las condiciones atmosféricas.

Es decir, la apuesta puede estimular una nube que ya tiene potencial para precipitar, pero no convertir un cielo despejado en una tormenta.

¿Cómo sabrán si realmente funcionó?

Ese será uno de los puntos más delicados cuando comiencen a acumularse los vuelos. Si después de liberar yoduro de plata llueve, habrá que determinar cuánto de esa precipitación corresponde al comportamiento natural de la nube y cuánto puede atribuirse a la intervención.