TOCOA, COLÓN. La mendicidad en los puntos neurálgicos de Tocoa, como los cruces de semáforos y avenidas principales, ha dejado de ser una escena aislada para convertirse en una problemática constante que mezcla vulnerabilidad social, problemas de adicción y dinámicas familiares complejas.
Ciudadanos y conductores reportan que una parte significativa del dinero recaudado por personas en situación de calle no se destina a la alimentación, sino al consumo de sustancias psicoactivas. Sin embargo, detrás del fenómeno convergen realidades muy distintas que van desde el abandono hasta el abuso y la manipulación.
Entre los casos que han causado mayor indignación en la comunidad destaca el de una pareja que habita en la vía pública. Meses atrás, vecinos del sector denunciaron que el hombre obligaba a su esposa quien se desplaza en silla de ruedas a pedir dinero en los semáforos tras haber sido expuestos realizando necesidades fisiológicas e intimidades en plena calle. A este escenario se suman al menos dos personas más que han convertido estos puntos de tráfico en su lugar habitual para solicitar ayuda económica.
No obstante, la vulnerabilidad también adopta rostros más desgarradores. Recientemente, se registró la presencia de un niño pidiendo dinero en un semáforo de la ciudad para ayudar a su abuela a comprar un chimbo de gas para cocinar, reflejando el impacto de la pobreza extrema en los sectores más indefensos.
¿Qué provoca esta situación?
Especialistas e instituciones de desarrollo social señalan que la mendicidad urbana en Tocoa responde a múltiples factores estructurales:
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Adicciones y falta de centros de rehabilitación: El consumo de drogas y alcohol actúa tanto como causa como consecuencia de vivir en la calle. Al no existir centros públicos de desintoxicación o reinserción accesibles en la zona, las personas atrapadas en la dependencia recurren a los semáforos para financiar su consumo diario.
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Explotación y violencia intrafamiliar: En diversos casos, la vulnerabilidad física o la minoría de edad son instrumentalizadas por familiares o terceros para obtener ingresos diarios sin trabajar.
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Desprotección social y extrema pobreza: La falta de redes de apoyo para adultos mayores, personas con discapacidad y familias en pobreza extrema empuja a menores de edad a la calle ante crisis domésticas puntuales.
¿Qué acciones se pueden tomar?
Abordar la mendicidad en los semáforos requiere una estrategia integral que combine la intervención social con la regulación municipal:
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Intervención de la DINAF y la Municipalidad: Es urgente la actuación de la Dirección Niñez, Adolescencia y Familia (DINAF) para proteger a los menores de edad y evitar la explotación infantil en las calles, así como la intervención de Desarrollo Comunitario para el abordaje de adultos mayores o con discapacidad.
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Canalización institucional de la ayuda: Las autoridades recomiendan a la población evitar dar dinero en efectivo en los semáforos —ya que esto perpetúa el círculo de la adicción o la explotación— y optar por apoyar albergues, comedores infantiles o iglesias locales.
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Creación de programas de rehabilitación: Implementar alianzas entre el sector público y privado para ofrecer atención médica, psicológica y programas de desintoxicación a las personas en situación de dependencia.
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Ordenamiento vial y espacios públicos: Aplicar normativas municipales que garanticen la seguridad en los cruces de semáforos, resguardando tanto la integridad de los transeúntes como la de los conductores.


