Honduras – . La industria camaronera hondureña atraviesa una de sus etapas más difíciles, con más de 200 fincas cerradas de las 430 que conforman el sector, principalmente pertenecientes a pequeños productores que, según dirigentes del rubro, no han logrado resistir la presión económica acumulada.
El dirigente camaronero del sur del país, Yader Rodríguez, explicó que la actividad continúa afectada por una combinación de factores como el clima, los altos costos de producción, los bajos precios internacionales y la falta de acceso a mercados.
“El rubro está sumamente golpeado, actualmente nos afecta el clima y cuando no llueve el camarón, como organismo vivo, se comporta igual, porque se reduce el crecimiento y la producción disminuye”, manifestó.
Rodríguez señaló que pequeños, medianos y grandes productores enfrentan dificultades financieras y advirtió que el cierre de fincas podría continuar, especialmente entre quienes no cuentan con suficientes recursos para sostener sus operaciones.
Según detalló, la crisis del sector se arrastra desde hace aproximadamente cuatro años, cuando Honduras perdió el acceso al mercado de Taiwán tras decisiones relacionadas con la ruptura del Tratado de Libre Comercio con ese país.
“El mercado camaronero tiene precios bajos y producimos a altos costos, eso provoca decadencia de la industria y cada día con mayor rapidez”, afirmó el representante de la camaricultura.
El dirigente sostuvo que la recuperación del mercado taiwanés sería una de las alternativas para fortalecer nuevamente la actividad, por lo que pidió al Gobierno hondureño buscar mecanismos de diálogo con esa nación para revisar las condiciones comerciales.
Rodríguez también solicitó apoyo al Congreso Nacional y al Ejecutivo al considerar que el Estado debe intervenir ante la crisis que enfrenta una industria que, según indicó, ha sido clave para la economía de los departamentos de Choluteca y Valle.
Además, cuestionó las decisiones tomadas por administraciones anteriores al romper el acuerdo comercial con Taiwán, al señalar que otros países de la región mantuvieron sus tratados comerciales pese a cambios en sus relaciones diplomáticas.
Aunque reconoció que el actual Gobierno no fue responsable de esa decisión, insistió en que la situación requiere medidas para evitar un mayor deterioro del sector.
El dirigente destacó que la producción se ha mantenido parcialmente gracias a productores que han apostado por la innovación y tecnificación de sus fincas; sin embargo, advirtió que cada vez participan menos empresas en la industria.
Finalmente, alertó que dos grandes empresas camaroneras con más de 2,500 empleos abandonaron el país debido a la crisis, lo que representa otro impacto para una actividad considerada uno de los motores económicos del sur hondureño.



