La primera dama, Lissette del Cid de Asfura, acompañó al Instituto Nacional Agrario (INA) en la entrega de 95 títulos definitivos de propiedad a mujeres campesinas de la aldea Las Crucitas, municipio de Balfate, departamento de Colón.
La iniciativa busca fortalecer la seguridad jurídica de las familias productoras y brindar a las beneficiarias mayores oportunidades para impulsar sus actividades agrícolas y mejorar sus condiciones de vida.
De acuerdo con la información proporcionada, la entrega de estos documentos favorece de manera directa e indirecta a más de 475 personas, quienes ahora cuentan con mayor certeza sobre la tenencia de la tierra y podrán acceder a programas y proyectos de desarrollo promovidos por el Estado.
Beneficiarias pertenecen a empresas asociativas campesinas
Las mujeres beneficiadas forman parte de las Empresas Asociativas Campesinas de Producción (EACP), entre ellas Las Galileas, Santa María, Tierra de Galilea, Mujeres de Nazaret, Mujeres Libres, Mujeres de Galilea y Tierra Prometida.
Estas organizaciones trabajan bajo un modelo asociativo que busca fortalecer la producción agrícola, generar oportunidades económicas y contribuir al desarrollo de las comunidades rurales.
La entrega de los títulos representa, además, un avance en el proceso de legalización de tierras impulsado por el INA, con el propósito de garantizar el acceso a la propiedad y promover un desarrollo rural más inclusivo y sostenible.
Primera dama destaca el papel de las mujeres
Durante el evento, la primera dama destacó el esfuerzo y la dedicación de las mujeres campesinas, especialmente su compromiso con sus familias y comunidades.
Lissette del Cid de Asfura manifestó su satisfacción por compartir con las beneficiarias y resaltó la importancia de mantener el orden, los valores y los principios como pilares fundamentales para las familias hondureñas.
“Mi corazón se llena de alegría al estar aquí con todas ustedes: mujeres luchadoras, madres que siempre piensan primero en sus hijos”, expresó.
Asimismo, destacó que la entrega de los títulos constituye un beneficio que trasciende a las propias beneficiarias, al representar una oportunidad para sus familias y futuras generaciones.
La actividad reafirma el compromiso de las instituciones vinculadas al sector agrario con la regularización de la propiedad rural y el fortalecimiento de las mujeres que trabajan en el campo hondureño.



