El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, aseguró desde Adamuz, Córdoba, que se conocerá «la verdad» sobre el accidente ferroviario que causó al menos 39 fallecidos y más de 150 heridos. Sánchez se comprometió a ofrecer información «con absoluta transparencia y claridad» y a proteger y asistir a las víctimas y sus familias durante todo el tiempo necesario.
El siniestro ocurrió cuando un tren de la compañía Iryo, que viajaba de Málaga a Madrid, descarriló e invadió la vía de un convoy de Renfe que circulaba hacia Huelva, provocando la colisión de ambos trenes. Sánchez destacó la coordinación de los servicios de emergencia y la unidad de las administraciones ante la tragedia, y anunció un luto oficial de tres días en todo el país.
Por su parte, el presidente de Iryo, Carlos Bertomeu, expresó su profunda tristeza por el accidente y se puso a disposición de las autoridades para esclarecer lo ocurrido, mientras la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) abrió el expediente correspondiente para determinar las causas del siniestro.

