Haití se acerca al 7 de febrero sin un acuerdo claro sobre el futuro de su gobierno, cuando vence el mandato del Consejo Presidencial de Transición (CPT). La falta de consenso sobre una propuesta única amenaza con sumir al país en un vacío institucional, agravando la crisis política, social y económica que persiste desde el asesinato del presidente Jovenel Moise en 2021.
El CPT, que asumió en abril de 2024, debía restablecer la seguridad en zonas controladas por pandillas, organizar elecciones y promover la reanudación económica, pero la inseguridad persiste: en Puerto Príncipe las pandillas controlan al menos el 90 % del territorio, mientras que Artibonite está dominado en un 50 %.
El politólogo Pierre Antoine Louis advierte que mantener la fórmula colegiada es insostenible y propone que el presidente del Tribunal de Casación asuma la presidencia provisional según la Constitución de 1987. Por su parte, el presidente del CPT, Laurent Saint-Cyr, llamó al diálogo y a priorizar la estabilidad y las elecciones, consideradas clave para restaurar legitimidad y confianza en el país.
Las elecciones legislativas y presidenciales están programadas para agosto, con segunda vuelta en diciembre, pero la seguridad y la gobernabilidad siguen siendo los principales retos para Haití en este año electoral.

