El Gobierno de Austria lanzó una dura advertencia frente a las crecientes tensiones en torno a Groenlandia, al considerar inaceptables las amenazas contra la soberanía y la integridad territorial de la isla, en medio del interés manifestado por Estados Unidos en tomar control del territorio.
El canciller federal austríaco, Christian Stocker, recordó que Groenlandia es un territorio autónomo que forma parte del Reino de Dinamarca y afirmó que tanto Dinamarca como el pueblo groenlandés deben contar con el respaldo pleno de la comunidad internacional frente a cualquier presión externa. Subrayó que la soberanía no admite excepciones y que cualquier declaración que pueda interpretarse como amenaza resulta inadmisible.
Las declaraciones surgen en un contexto de tensión generado por el interés estratégico de Washington sobre Groenlandia, incluyendo la posibilidad de forzar su adquisición si no se logra un acuerdo, un escenario que ha encendido alarmas en Europa.
Stocker reconoció que Estados Unidos sigue siendo un socio y aliado clave para Europa, pero advirtió que su política exterior ha tomado un rumbo distinto en los últimos meses, lo que obliga a los países europeos a mantenerse vigilantes y firmes en la defensa del derecho internacional.
El mandatario sostuvo que el futuro de Groenlandia debe ser decidido únicamente por su población y por Dinamarca, por lo que consideró fundamental que el diálogo continúe para evitar una escalada mayor del conflicto y que no se imponga la ley del más fuerte.
Asimismo, alertó que el derecho internacional atraviesa una etapa de presión y debilitamiento, lo que obliga a Europa a replantear su seguridad y asumir un papel más activo en la defensa de sus principios fundamentales.
Desde el ámbito europeo, también se reiteró el respaldo a la soberanía de Groenlandia, haciendo un llamado a la calma, al pragmatismo y al respeto absoluto de que ninguna decisión puede tomarse sin el consentimiento de Groenlandia y Dinamarca.

