El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reaccionó con tono jocoso pero evidente incomodidad al ser llamado “viejito”, pese a asegurar que dedica dos horas diarias al ejercicio y mantiene una buena condición física a sus 80 años.
Durante un acto público, Lula bromeó diciendo que se levanta todos los días a las 5:30 de la mañana y hace un gran esfuerzo físico para verse “fortachón”, por lo que no entiende que aún lo llamen de esa manera. Sus palabras provocaron risas entre los asistentes, a quienes incluso advirtió, en tono irónico, que podría dejar los sacrificios y “volverse bien gordote”, generando una reacción inmediata del público que le pidió que no lo hiciera.
El mandatario, conocido por destacar con frecuencia su estado de salud, ha buscado proyectar una imagen de energía y vitalidad en un contexto político clave, luego de superar complicaciones médicas que lo obligaron a suspender actividades oficiales durante varias semanas.
En el mismo evento, Lula aprovechó para resaltar lo que considera logros de su administración, especialmente en materia económica, señalando avances como la reducción del desempleo. Con un discurso enfático, aseguró que el país se acerca a un momento decisivo, mientras las encuestas lo colocan al frente de la intención de voto rumbo a los próximos comicios presidenciales.

