Un avión de Turkish Airlines que viajaba de Estambul a Barcelona realizó un aterrizaje de emergencia tras recibir una alerta de bomba. El avión, con 148 pasajeros y siete tripulantes, aterrizó sin incidentes y fue revisado por la Guardia Civil, que confirmó que no había explosivos a bordo.
La alerta se originó por una broma de un pasajero, quien configuró el nombre de su red móvil para incluir una amenaza de bomba. Durante el vuelo, la aeronave fue escoltada por un caza francés al entrar en el espacio aéreo de Francia. La Guardia Civil abrió una investigación para identificar al responsable y depurar responsabilidades.

