A lo largo de los últimos 85 años, Estados Unidos ha modificado su presencia militar en Groenlandia según sus intereses geoestratégicos, pasando de un despliegue de 10.000 soldados durante la Segunda Guerra Mundial a solo 200 en la actualidad. Este último número contrasta con la insistencia de Donald Trump en anexionar la isla, solicitud que no ha prosperado.
En 1940, tras la ocupación alemana de Dinamarca, Washington asumió la defensa de Groenlandia para impedir su uso por parte de los nazis, construyendo varias instalaciones militares que sirvieron de apoyo a los aliados. Durante la Guerra Fría, Groenlandia fue considerada estratégica frente a la Unión Soviética, incluso con una propuesta de compra por 100 millones de dólares que Dinamarca rechazó.
Estados Unidos edificó la base aérea de Thule (hoy Pituffik) en 1951, destinada a detectar ataques de misiles soviéticos y permitir una respuesta rápida. En 1959 se inauguró Camp Century, una instalación subterránea usada para investigación y pruebas de misiles, abandonada en los años sesenta.
Actualmente, Pituffik está bajo el Grupo Base Espacial 821 de las Fuerzas Espaciales de EE.UU., encargado de la vigilancia espacial, alerta de misiles y control de satélites de defensa. El ministro de Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen, destacó que mientras antes existían 17 instalaciones estadounidenses en Groenlandia, ahora solo queda una, con unos 200 efectivos, muy lejos de los 10.000 de antaño.
Esta reducida presencia militar contrasta con la insistencia de Washington de incorporar la isla, un territorio autónomo dependiente de Dinamarca, por considerarla vital para su seguridad nacional.

