La comunidad hondureña en San Antonio, Texas, Estados Unidos, está de luto tras el fallecimiento de Andrea Zúñiga, una joven de 21 años, quien perdió la vida el pasado 4 de enero de 2026 a causa de un accidente automovilístico presuntamente provocado por un conductor en estado de ebriedad.
Andrea, quien llegó a Estados Unidos en 2019 junto a sus padres en busca de un futuro mejor, sufrió el accidente alrededor de las 12:30 a.m. en la intersección de North Foster Road y FM 78, al noreste de San Antonio. Su vehículo fue impactado de frente por un auto que circulaba en sentido contrario, dejándola en estado crítico.
Tras permanecer cinco días en coma, los médicos informaron a su familia que Andrea había sufrido muerte cerebral. En medio del dolor, su madre, Rosa Zúñiga, decidió autorizar la donación de órganos de su hija, convirtiendo la tragedia en una oportunidad de vida para otros pacientes que esperaban un trasplante. “Cuando el doctor me dijo que tenía muerte cerebral, Dios puso en mi corazón la donación de órganos. Sé que mi hija no va a estar muerta. Van a haber partes de ella vivas recorriendo este mundo”, expresó emocionada.
Andrea era recordada por su familia como una joven bondadosa, feliz, madura y dedicada a su trabajo. Soñaba con emprender su propio negocio, casarse y formar una familia. “Ella me decía: ‘el otro año te voy a dar un nieto’”, recordó su madre con el corazón roto.
El conductor involucrado en el accidente, Neil Eric Todd, de 43 años, resultó con heridas menores y enfrenta cargos por agresión con vehículo en estado de intoxicación, posesión de marihuana y portación ilegal de un arma de fuego, todos cometidos la misma noche del siniestro.
La familia enfrenta ahora, además del profundo duelo, una carga económica por los gastos médicos durante la hospitalización y busca asesoría legal para dar seguimiento al proceso judicial. Aunque son originarios de Honduras, han decidido cremar los restos de Andrea para que permanezcan junto a su madre en San Antonio, tras la donación de órganos.
La historia de Andrea Zúñiga se ha convertido en un conmovedor ejemplo de solidaridad y esperanza, recordando que incluso en los momentos más oscuros, un acto generoso puede transformar vidas. La familia agradece las muestras de apoyo de la comunidad y solicita respeto a su privacidad durante este difícil proceso de duelo.

