Luis Beltrán Yanes, un hondureño que vivió 26 años en Estados Unidos como trabajador ejemplar, falleció en un hospital de California mientras estaba bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), apenas días después de su última llamada a su hija para expresarle su amor.
La detención ocurrió el 16 de noviembre en Nueva Jersey, cuando agentes de inmigración lo arrestaron por su apariencia latina, a pesar de no tener antecedentes criminales y con una audiencia programada para recuperar su libertad. Tras ser trasladado al centro de detención en Calexico, su salud se deterioró rápidamente: presentó intensos dolores estomacales y náuseas tras ingerir los alimentos del lugar, sin recibir atención médica adecuada.
Su hija, Jossy Yanez, denunció directamente que “prácticamente los están envenenando”, recordando que otro hondureño murió con síntomas similares apenas un día antes. Testimonios de compañeros de celda revelan abandono médico sistemático y maltrato dentro del centro de detención.
Mientras ICE atribuye la muerte a problemas cardíacos, la familia exige justicia y que se reconozca el trato inhumano recibido. Ahora buscan trasladar el cuerpo de Luis desde California hasta Houston y finalmente repatriarlo a Honduras, mientras claman que las autoridades cumplan con su deber de proteger la vida de los migrantes.

