Daniel Ortega celebra 19 años consecutivos en la presidencia de Nicaragua, copresidida junto a su esposa Rosario Murillo, pero su gobierno enfrenta una creciente incertidumbre tras la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, uno de sus principales aliados en la región.
En un mensaje reciente, Murillo pidió “fortalecer la fe, la confianza y la espiritualidad” en medio de “tiempos duros”, sin especificar los desafíos, mientras la pareja presidencial ha mantenido un apoyo cauteloso a Maduro, reclamando su liberación y el respeto a la soberanía venezolana, pero evitando confrontar directamente a Estados Unidos.
Expertos consideran que los acontecimientos en Venezuela han cambiado el panorama geopolítico de América Latina, dejando a Ortega y Murillo más aislados. Según analistas como Óscar René Vargas y Vladimir de la Cruz, la pareja presidencial enfrenta mayor fragilidad y debe buscar medidas que le permitan ganar tiempo y asegurar su supervivencia política. Entre estas, destacan restaurar procesos democráticos, permitir la participación de la oposición, liberar presos políticos y garantizar derechos a quienes se encuentran en el exilio.
La socióloga María Teresa Blandón apunta que la captura de Maduro afecta a todos los gobiernos autoritarios de la región y recuerda que Nicaragua mantiene una fuerte dependencia económica de Estados Unidos, principalmente por exportaciones y remesas, lo que limita su margen de maniobra frente a Washington.
En este contexto, Ortega cumple sus 19 años en el poder enfrentando un escenario regional tenso y la necesidad de equilibrar su permanencia en el gobierno con las presiones internas y externas que ha dejado el cambio de situación en Venezuela.

