El proceso judicial contra Nicolás Maduro en Estados Unidos aún no ha llegado a sus etapas más críticas, pero ya muestra tensiones dentro de su propio equipo legal. La controversia surgió cuando Bruce Fein, exfuncionario del Departamento de Justicia de EE.UU., se presentó ante el tribunal como parte de la defensa sin contar con autorización expresa de Maduro, según lo señaló el abogado principal del caso, Barry Pollack.
Pollack presentó una moción formal solicitando que Fein fuera excluido del proceso, argumentando que nunca fue contratado, no tuvo comunicación directa con Maduro y actuó sin mandato legal válido. El abogado advirtió que la intervención de un defensor no autorizado podía generar confusión, comprometer la integridad del proceso y abrir riesgos éticos y procedimentales.
Desde la defensa principal se confirmó que Maduro no otorgó ningún poder a Fein para actuar en su nombre, reforzando la solicitud de exclusión ante el tribunal. Este episodio revela fricciones internas en la defensa del presidente venezolano, en un momento en que el proceso aún se encuentra en fase preliminar y la coordinación interna es clave para evitar vulnerabilidades legales que puedan ser aprovechadas más adelante.
La situación marca un contraste: la primera tensión de Maduro no se dio frente a la fiscalía, sino dentro de su propio equipo, subrayando que la cohesión legal es esencial en casos de alto perfil internacional.

