Honduras registra actualmente una tasa de homicidios de 21 por cada 100,000 habitantes, un descenso significativo respecto a los niveles más altos registrados en el país durante la última década. Según datos oficiales, el país alcanzó su pico histórico de violencia en 2011, con una tasa de 86 homicidios por cada 100,000 habitantes, cifra que colocó a Honduras entre los países más violentos del mundo en ese momento.
El sistema policial y las estadísticas del país muestran que la reducción gradual de los homicidios se ha dado gracias a un incremento en los operativos de seguridad, mejoras en la coordinación entre fuerzas del orden y programas de prevención de violencia en comunidades vulnerables.
A pesar del descenso, expertos advierten que la tasa de 21 por cada 100,000 aún representa un nivel alto de violencia comparado con estándares internacionales, y señalan que ciertos departamentos, como Cortés y Francisco Morazán, continúan concentrando la mayoría de los homicidios, mientras que otras regiones han logrado una disminución más marcada.
El contraste entre el pico histórico y la cifra actual evidencia una mejora en la seguridad, aunque persiste la necesidad de fortalecer políticas de prevención y justicia para mantener la tendencia a la baja en todo el territorio nacional.

