Estados Unidos aseguró ante el Consejo de Seguridad de la ONU que no mantiene una guerra contra Venezuela y que la detención del presidente Nicolás Maduro, así como su decisión de supervisar el país hasta que haya una transición política, no constituye una ocupación.
El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, defendió la acción afirmando que Maduro fue arrestado por ser un narcotraficante que será juzgado por delitos cometidos contra ciudadanos estadounidenses en los últimos quince años. Waltz sostuvo que Maduro no era un jefe de Estado legítimo y acusó al líder venezolano y a sus aliados de manipular el sistema electoral para mantenerse en el poder.
El diplomático cuestionó la legitimidad de tratar a un «narcoterrorista ilegítimo» como a un presidente democráticamente electo y afirmó que la operación se realizó para proteger a los estadounidenses y estabilizar la región. Waltz añadió que Trump ofreció a Maduro múltiples alternativas diplomáticas antes de la acción militar.
Estados Unidos insistió en que busca un futuro mejor para el pueblo venezolano, la región y el mundo, garantizando paz, libertad y justicia frente al narcoterrorismo.

