Dinamarca anunció que llamará al embajador estadounidense tras el nombramiento de Jeff Landry, gobernador de Luisiana, como enviado especial para Groenlandia, cargo desde el cual aseguró que pretende convertir la isla autónoma en «parte de EE.UU.». El ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, calificó la acción como «completamente inaceptable» y adelantó que la convocatoria al embajador busca expresar la indignación de Dinamarca y Groenlandia por lo que consideran una violación a la integridad territorial del Reino de Dinamarca.
Rasmussen señaló que el nombramiento de Landry es una «escalada» en el interés estadounidense por la isla ártica y subrayó que Dinamarca había trabajado arduamente para reducir las tensiones surgidas en el último año. La primera ministra Mette Frederiksen y el presidente groenlandés Jens-Frederik Nielsen insistieron en que Groenlandia «es de los groenlandeses» y que Estados Unidos no tiene derecho a anexarla. Ambos líderes exigieron respeto a la legalidad internacional y a los valores democráticos de la región.
Landry, por su parte, prometió compatibilizar su cargo voluntario con el de gobernador de Luisiana y reafirmó su intención de impulsar la integración de Groenlandia a Estados Unidos, generando alarma en Copenhague. La isla, con unos 57.000 habitantes, mantiene desde 2010 un estatuto de autonomía que garantiza la autodeterminación, ampliamente respaldada por la población, que rechaza perder su independencia pese al interés estratégico y económico de Washington.

