Tegucigalpa, Honduras. – En un país golpeado por el cambio climático y la inestabilidad económica, la seguridad alimentaria ha dejado de ser una respuesta de emergencia para convertirse en una prioridad estratégica nacional.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) despliega actualmente una operación logística y humana en los 18 departamentos de Honduras, con el objetivo de asistir a 1.5 millones de personas cada año.
Tres ejes de acción
- Respuesta inmediata: distribución de alimentos y transferencias monetarias en zonas críticas, garantizando acceso a nutrientes básicos en tiempos de crisis.
- Fortalecimiento de capacidades: apoyo técnico a instituciones estatales para mejorar la logística y autonomía en la atención de desastres.
Resiliencia: capacitación de pequeños agricultores, especialmente en el Corredor Seco, para enfrentar los efectos del cambio climático y asegurar la producción agrícola en condiciones adversas.
Una estrategia de transformación
La representante del PMA en Honduras, Stephanie Hochstetter, recordó que al inicio era difícil explicar el rol del programa en el país. Hoy, la misión es clara: convertir la asistencia en autosuficiencia.
El PMA busca no solo alimentar el presente, sino sembrar las bases de una Honduras más resiliente, donde el acceso a la comida sea un derecho garantizado y un pilar de estabilidad social.

