Un sismo de magnitud 5,1 estremeció el centro-oriente de Ecuador y provocó momentos de tensión entre la población, al sentirse con claridad en varias ciudades, incluida Quito. El movimiento telúrico tuvo su epicentro a poco más de 40 kilómetros de la ciudad de Tena, en la provincia amazónica de Napo, y se originó a una profundidad de 18 kilómetros, lo que explica por qué fue percibido en amplias zonas del país.
Habitantes de la capital y de los valles cercanos relataron que el temblor se sintió de forma repentina, generando alarma y obligando a muchas personas a evacuar viviendas y edificios por precaución. En redes sociales circularon numerosos testimonios que describían el movimiento como “fuerte” y “prolongado”, aunque hasta el momento no se han reportado víctimas ni daños materiales de consideración.
Las autoridades mantienen el monitoreo ante posibles réplicas, mientras recuerdan que Ecuador se encuentra en una de las zonas sísmicas más activas del planeta. El país forma parte del llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, una franja en forma de herradura donde se concentra la mayor actividad sísmica y volcánica del mundo y que abarca a gran parte del continente americano.
Este nuevo temblor vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad sísmica del territorio ecuatoriano y la importancia de mantener planes de emergencia activos, así como medidas de prevención que permitan reducir riesgos frente a eventos naturales que pueden ocurrir sin previo aviso.

