TikTok dio un giro decisivo para asegurar su permanencia en Estados Unidos tras alcanzar un acuerdo para vender su filial a un holding encabezado por inversionistas estadounidenses. La medida busca despejar las crecientes presiones políticas y legales que amenazaban con dejar fuera de operación a una de las plataformas más influyentes del mundo digital.
La empresa matriz china, ByteDance, pactó la creación de una sociedad conjunta que asumirá el control de las operaciones de TikTok en territorio estadounidense. En esta nueva estructura tendrán un peso clave grandes actores del sector tecnológico y financiero, que pasarán a ser los socios mayoritarios, mientras ByteDance conservará una participación minoritaria, lejos del control total que ejercía hasta ahora.
El acuerdo responde a las exigencias de las autoridades estadounidenses, que reclamaban una separación clara entre la plataforma y su casa matriz por motivos de seguridad nacional. Entre las condiciones centrales figura que ByteDance no tenga acceso a los datos de los usuarios ni a los servidores donde se almacena la información, uno de los puntos más sensibles del conflicto.
Durante meses, el futuro de TikTok en Estados Unidos estuvo en suspenso, con advertencias de un posible bloqueo total si no se concretaba una venta. La negociación avanzó contrarreloj y estuvo marcada por intensas gestiones políticas y empresariales.
Con esta operación, TikTok logra esquivar el peor escenario y seguir operando en un mercado clave, aunque a costa de ceder poder y aceptar una reconfiguración profunda de su modelo de control en uno de sus países más estratégicos.

