Que una atleta legendaria quedara embarazada no debería haber sido un obstáculo, pero Allyson Felix descubrió lo contrario: tras anunciar su embarazo, su patrocinador principal redujo su contrato en un 70 %, evidenciando la dura realidad que enfrentan muchas deportistas al intentar conciliar su carrera con la maternidad. Sin rendirse, Felix entrenó en silencio, recuperándose de un parto complicado y de una cesárea de emergencia que puso en riesgo su salud y la de su bebé.
Diez meses después, regresó a la pista con una determinación feroz y logró lo impensable: en el Mundial de Atletismo superó el récord de Usain Bolt al convertirse en la atleta con más oros en la historia del campeonato, sumando 12 títulos mundiales. Su regreso no solo redefinió lo que significa competir al más alto nivel, sino que transformó la conversación global sobre el trato a las atletas madres, impulsando nuevas políticas de apoyo y visibilizando la discriminación que enfrentan.
Hoy, Allyson Felix es reconocida no solo por su velocidad y dominio histórico, sino por abrir un camino que dignifica a miles de mujeres dentro y fuera del deporte, demostrando que la maternidad y la excelencia deportiva pueden ir de la mano, y dejando un legado que inspira y desafía viejos prejuicios.

