En una decisión que ha encendido la polémica, un comité de expertos designado por el secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., optó por suspender la recomendación de la vacuna contra la hepatitis B en recién nacidos. La votación del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) terminó ocho a favor y tres en contra, marcando un giro radical tras más de 30 años de vacunación universal para prevenir la transmisión de madre a hijo.
Según la nueva directiva, la primera dosis de la vacuna solo se administrará a bebés cuyas madres sean portadoras de hepatitis B. En los casos en que la madre haya dado negativo, los padres deberán decidir junto a un médico si vacunan a su hijo y cuándo hacerlo. La medida revierte décadas de prevención que prácticamente había erradicado la enfermedad en la población infantil estadounidense.
La decisión fue duramente criticada por la comunidad médica. Expertos alertan que la medida podría provocar un aumento de infecciones en bebés y niños y califican la acción como irresponsable y peligrosa. Algunos miembros del comité advirtieron que no existen evidencias que justifiquen el cambio y señalaron que esta recomendación podría causar daño directo a la salud pública.
La hepatitis B es una enfermedad viral que afecta el hígado y puede derivar en cirrosis o cáncer hepático. Bajo la dirección de Kennedy, el ACIP ha incorporado miembros cuestionados por la comunidad científica por su falta de experiencia y sus posturas escépticas frente a las vacunas, generando una fuerte controversia en torno a esta nueva política.

