El Buró Federal de Prisiones de Estados Unidos confirmó la liberación del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, un giro que ha generado un enorme revuelo político y social. Su registro oficial, que antes reflejaba décadas pendientes de condena, apareció de pronto actualizado, mostrando que ya no permanece bajo custodia. La medida es consecuencia directa del indulto presidencial otorgado por Donald Trump, decisión que borró de un solo golpe la sentencia impuesta por una corte estadounidense por delitos relacionados con narcotráfico y uso de armas.
La revelación desató reacciones inmediatas, especialmente de su esposa, Ana García, quien aseguró que la familia vivió un momento que jamás olvidará y que por fin, después de años de tensión, sufrimiento y procesos judiciales, su esposo volvió a ser un hombre libre. Afirmó que siempre mantuvieron la esperanza de que, según ella, la verdad terminaría imponiéndose, y agradeció a quienes los respaldaron durante todo el proceso.
García describió el ambiente familiar como una mezcla de alivio, impacto emocional y fe renovada, señalando que este episodio marca el inicio de una nueva etapa para Hernández. Mientras tanto, el indulto sigue generando amplio debate, no solo por las implicaciones políticas, sino por el mensaje que deja sobre uno de los casos más polémicos de los últimos años.

