Durante la audiencia general celebrada en la plaza de San Pedro ante miles de peregrinos, el papa León XIV lanzó un contundente llamado a la protección del medio ambiente, afirmando que «si no es cuidador del jardín el ser humano se convierte en su devastador». Según el pontífice, cultivar y custodiar la creación no es solo un deber moral, sino una tarea espiritual que conecta la fe con la realidad y la ciencia con el corazón humano.
El papa explicó que la muerte y resurrección de Jesús establecen los cimientos de lo que denominó una “espiritualidad de la ecología integral”, y destacó que la esperanza cristiana responde a los desafíos actuales deteniéndose en el jardín donde se colocó el Crucificado como semilla destinada a brotar y dar fruto. «Hablamos de una conversión ecológica que los cristianos no pueden separar del cambio de dirección que exige seguir a Jesús», agregó.
León XIV enfatizó que muchas personas buscan, mediante una relación más directa con la creación, restaurar la armonía perdida y superar las heridas que el ser humano ha infligido al planeta. En su discurso dirigido a las Iglesias del Sur Global, en el marco de la COP30 en Brasil, instó a tomar «acciones concretas» contra el cambio climático y lamentó la falta de voluntad política de algunos gobiernos.
El papa defendió el Acuerdo de París como la herramienta más poderosa para proteger a la humanidad y al planeta, pero advirtió que «no es el Acuerdo el que está fallando, sino nuestra respuesta». Con un tono firme y esperanzador, León XIV insistió en que la responsabilidad de cuidar la naturaleza recae sobre todos, como un deber moral y espiritual ineludible.

