Noviembre no solo marca la llegada del frío y las hojas caídas, también es el momento perfecto para disfrutar del aguacate en su punto ideal y preparar el rey de las salsas: el guacamole. España vive su temporada dorada del “oro verde”, con Málaga y Granada como principales productoras, y un sabor tan fresco y cremoso que convierte cualquier comida en una fiesta.
La receta tradicional —aguacate, cilantro, lima, cebolla y chile— sirve como base para infinitas versiones llenas de creatividad. Los chefs Margarita Carrillo y Roberto Ruiz proponen variaciones como añadir tomate, aceite de aguacate o incluso granada, pero las combinaciones modernas no se quedan atrás.
Entre las más sorprendentes está el guacamole con mango, que añade un toque dulce y tropical; el guacamole con olivada, una mezcla adictiva de aceitunas negras, frutos secos y manzana; o el guacamole con yogur griego, más cremoso y ligero, ideal para acompañar verduras o sustituir la mayonesa.
Para los amantes del picante, las piparras o guindillas vascas son el toque nacional perfecto, mientras que los tomates cherry asados aportan color y un sabor ahumado irresistible. Otras versiones juegan con la textura, como el guacamole con garbanzos machacados, a medio camino entre hummus y ensalada, o el guacamole con queso feta, una combinación ácida, salada y sabrosísima que se convierte en un desayuno de lujo o en el relleno perfecto para tostas y bowls.
El guacamole ya no es solo un acompañamiento: es un lienzo gastronómico donde cada ingrediente puede reinventar su sabor. Este otoño, la consigna es clara: ¡machaca, mezcla y sorpréndete con tu versión más creativa del guacamole!
